2010-02-03

Cosmofantasma (B3's cut)

Hoy me he sentado en medio de la sala, es tan inmensa, estoy tan solo, hablo en voz alta para simular una conversación con un eco que no existe. Ese disco de Beethoven lleva días sonando y nadie está aquí para detenerlo. ¿En qué momento dejé de visitar a mis amigos? Me estrujo como un papel arrojado a la hoguera, grito pero nadie me escucha; todos siguen con sus vidas, apáticos, indiferentes, interesándose en las frivolidades que el mundo les regala. Trato de arañar su realidad pero no lo consigo. No llego a ellos y ellos no llegan a mí.

Apago las velas, tiro al tacho las copas con el vino y prendo todas la luces de la casa, pero por alguna extraña razón, no puedo verme, mi sombra también se ah ido, ella tampoco confía en mí. La música sigue sonando y desearía romper esa mierda y cagarme en Beethoven y en toda Viena. Quisiera girar y verte prender las velas que apagué, servir el vino en las copas que tiré y decirme en una de esas sonrisas que sólo tú tienes, que vaya hacia ti, pero eso no pasará, porque tú no estás y yo tampoco. Me pregunto si será tarde... supongo que sí.

Ya no estoy aquí, pero he vuelto a ser yo ¿y quién era el de antes? Cualquier otra persona moldeada a imagen y semejanza de muchos otros. Apago las luces, me siento de nuevo en medio de la sala y espero que vengas por mí. Que vengas como todo lo que vuelve, y te metas a patadas, rompiendo el cajón que había cerrado con la llave adentro, que desbarates los cuatro trapos que guardo, que lo llenes de nada, que te lleves mis lluvias en ese gesto de tu manga, y me dejes el buen tiempo al borde de la letra, que seas la palabra que a mi lengua agita, la muchacha que se escapa del papel en sus ojos.

¿En qué momento el vacío paso a llenar esta habitación? Tal vez en el mismo instante en que yo me convertí en un ser vacío, sin alma, o tal vez sea al revés, y sea tan solo un alma, sin cuerpo, sin ganas de levantarme de esta silla ya carcomida por las polillas, y yo carcomido por el tiempo, porque las cosas con el tiempo se vuelven cada vez más insignificantes y lo que antes me hubiera hecho pararme de esta silla y salir corriendo tras ella, ahora es solamente un triste reflejo de algo que murió hace bastante tiempo.

Hoy me he dado cuenta que la vida es sólo un pequeño soplo que se esfuma en cualquier momento. Y entonces comprendo: estar sentado acá, frente a esa cortina que se agita con el placer del viento en su cuerpo, no es el hecho de que te espere porque te quiera, si no que esperarte sentado es intentar hacerlo, solo esa pretensión de sentimiento paliativo que vagabundea en medio de un vacío estructurado, en medio de ese hundimiento de mi cuerpo en el humo de la nada.

Siempre tuve la pasión escapista, lo sé, a una calle delante siempre, esperando que la tome por la cintura y la bese, y de nuevo corra, dejándome el sabor de su licor en la punta de la lengua. Trato de extender la mano y espero, y espero aún más. No hay nadie, ya nadie llama a la puerta, nadie me espera, nadie sonríe al acordarse de mí y yo, poco a poco, me trago los recuerdos de tiempos pasados porque es lo único que puedo llevarme a la boca de esta gran cena, para aferrarme a este lugar que ya no me pertenece.

B3/Minerva de la noche/Renato/Paris

4 comentarios:

Magita dijo...

Algo falla.

Cenicienta dijo...

Me gustó!
Creo que alguna vez me sentí igual..Terriblemente sola.. cuando todos andan pensando en cosas banales y no hay con quien compartir un poco de filosofia monse o una buena conversación.
Sigue escribiendo :)

B3 dijo...

Para Magita:

Sep.

B3 dijo...

Para Cenicienta:

Trataré