El mundo y la vida son como una pista de baile. Hay quienes nacen sabiendo qué pasos deben ejecutar para el diez unánime de un jurado invisible, hay otros que nacen preguntándose la razón por la cual baila el resto, quién los dirige o, en todo caso, quién es el DJ de tan absurda melodía. Desde luego éstos últimos son malos bailadores o, en su defecto, no saben bailar. Y vamos por ahí guiados por la más inverosímil orquesta: motores de automóviles, perros ladrando, alarmas de incendios…y, muy de vez en cuando, algo de música.
A veces bailamos solos, a veces acompañados.
Lo cierto es que todos vamos siguiendo un ritmo ajeno de caprichosa velocidad. Pero a veces, sin darnos cuenta (siempre es otro el que se fija), vamos arriba cuando el resto tira hacia abajo, saltamos cuando es momento de quedarse quietos; nos salimos del ritmo inconcientemente, nos sincopamos.
Pero seguiremos tropezando y cayendo estrepitosamente, y volviéndonos a levantar por que al final, todos sabemos que sólo bailaremos una pieza y nada más.
A veces bailamos solos, a veces acompañados.
Lo cierto es que todos vamos siguiendo un ritmo ajeno de caprichosa velocidad. Pero a veces, sin darnos cuenta (siempre es otro el que se fija), vamos arriba cuando el resto tira hacia abajo, saltamos cuando es momento de quedarse quietos; nos salimos del ritmo inconcientemente, nos sincopamos.
Pero seguiremos tropezando y cayendo estrepitosamente, y volviéndonos a levantar por que al final, todos sabemos que sólo bailaremos una pieza y nada más.
B3
2 comentarios:
Y que si bailo esa danza flamenca que no termina ni empieza, porque me gusta ver pasar el rio infinito y encontrar los ojos puros e ingenuos en alguna vuelta y qué si sigo danzando con los extraños zapatos y los extravagantes sombreros en medio de una pista de autos de carrera que me observan estática superando la velocidad en la atemporalidad de un deseo de un fragmento de segundo en el que vivo. Porque salto todos los días de los cuadros de Renoir y de las frases vivas de los sujetos sin manos y con voz que no puedo cazar con redes que no se pueden atrapar que se retienen como se retiene un beso y se van con una despedida muda, mientras yo sigo danzando y dando mil vueltas, escuchando todos los besos que he dado transformados en presente, porque hay de mi si los conservara como pasado ( no existe aquel) y todo se dibuja y se diluye en las melodías multicolores encromadas en nuestras paredes.
Bailo.
Bailas.
Todos Bailamos.
Si no bailaras, no serías Magita.
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